Compensando las carencias humanas en el plano ético

Behavioral Compliance     

La línea entre la ley y la ética es muy difusa. Una buena ética es un objetivo digno dentro del cumplimiento independientemente de cómo un fiscal o un abogado defensor podrían caracterizar alguna acusación.

El diseño de un sistema efectivo de cumplimiento legal para una organización que teme el enjuiciamiento por crímenes de cuello blanco o violaciones regulatorias requiere habilidad para predecir el comportamiento humano. La parte de vigilancia del cumplimiento implica estimaciones sobre quién es más probable que se porte mal, y cuándo.

Durante los últimos veinticinco años aproximadamente, los investigadores interesados ​​en la gestión y comportamiento organizacional han aprovechado la psicología de buenas y malas elecciones morales para sugerir cómo las empresas pueden administrar sus riesgos legales y reputacionales.

Ética y cumplimiento del comportamiento

La investigación en esta área trata el comportamiento ilegal como una forma especialmente problemática de hacer trampa. Muchos de los conocimientos del campo se relacionan directamente con asuntos legales.

Se sabe por las encuestas de oficiales de cumplimiento que la ética es un potencial tema incómodo en las organizaciones. La tendencia más frecuente es a pensar en uno mismo como alguien ético, y que las disposiciones éticas se han formado a través de la religión, la educación y la cultura más amplia. Eso provoca cierto nivel de actitud defensiva cuando el sujeto se ve cuestionado en el lugar de trabajo. Uno de los datos reveladores en la ética del comportamiento es qué tan fácil la gente da explicaciones psicológicas cuando analiza el riesgo de otras personas con conductas poco éticas, ya que gradualmente se dan cuenta de que no podrían ser inmunes a las mismas fuerzas. Esa es la clave para la autoconciencia ética y el cumplimiento.

En la naturaleza, hay ventajas evolutivas en las especies que suprimen el egoísmo, los economistas han señalado por mucho tiempo el valor de una reputación de confiabilidad.

Ninguna organización compleja podría funcionar bien sin una línea de base de confianza mutua, y gran parte de la teoría de la cultura corporativa implica aprovechar estas inclinaciones para construir lealtad a nivel de grupo.

Para la mayoría de las personas es bueno ser parte de un equipo, algo más grande que uno mismo. Sin embargo, desde el punto de vista del cumplimiento eso es una bendición mixta. Precisamente las mismas fuerzas que crean un vínculo interno lo hacen más sólido, especialmente frente a la competencia y la rivalidad, donde la cohesión desplazará la empatía y justificará un comportamiento agresivo contra extraños percibidos. En los negocios, esos “otros” no solo pueden ser competidores, sino también el gobierno, los clientes e incluso otras unidades dentro de la empresa que son vistas como amenazas a los intereses e identidad del grupo.

Uno de los incentivos más potentes para hacer trampas está al servicio de los demás son las conocidas trampas altruistas: los agentes corporativos tienen amplio margen para racionalizar las fallas de cumplimiento en nombre de lealtad.

Muchos experimentos de psicología prueban que la inclinación a hacer trampa se refuerza cuando la detección y el castigo son imposibles.

Cómo tomamos decisiones éticas

Existen en el ser humano memorias cognitivas que retrasan la conciencia de lo que es ético o legalmente problemático. Las consecuencias que derivan de las acciones u omisiones ilegales o no éticas pueden hacerse por una insuficiente conciencia o apreciación del riesgo. La persona no está consciente de que la acción que realiza cae dentro de la categoría de conducta ilegal o no ética, y cuando llega a sentir que lo que hizo estuvo mal, su reacción psicológica es defensiva o genera una disonancia cognitiva mediante la cual hace un ajuste de creencias para justificar su acción o encubrirla.

Es importante entender que las personas no contamos con un sistema decisorio específico cuando nos enfrentamos a decisiones que involucran dilemas éticos.

 

Fuentes:

Escuela de leyes de Georgetown

Instituto Mexicano de Economía del Comportamiento